Realizaron conversatorio de juezas y jueces del Fuero de Niñas, Niños y adolescentes

Centro de Estudios Judiciales




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La presidenta subrogante del Superior
Tribunal de Justicia y Directora del Centro de Estudios Judiciales,
Iride Isabel Grillo, fue facilitadora junto a la titular del juzgado NAF
Nº 4, Vilma Almirón, del encuentro organizado por el Centro de Estudios
Judiciales del Poder Judicial de Chaco. Durante la actividad se
compartieron contenidos, debates y conclusiones del IX Encuentro de la
Red de jueces y juezas comprometidos con los derechos de niñas, niños y
adolescentes de UNICEF y se generó un espacio de reflexión e intercambio
sobre los principales desafíos que enfrenta hoy el sistema de
protección integral de derechos de niñas, niños y adolescentes.


Al dar apertura al conversatorio, Grillo realizó un
reconocimiento especial a la tarea del equipo de colaboradoras/es del
CEJ, lo hizo en nombre de los/as cinco integrantes del  STJ y en
representación de los ministerios públicos Fiscal y de la Defensa de la
Provincia del Chaco.

Luego se refirió al Poder Judicial: "Somos una institución que cumple
una función estatal y que debe estar siempre en actitud de servicio, de
entrega, de gratitud y de amparo hacia cada una/o de quienes acuden a
nosotros. Personas que, en mayor o menor situación de vulnerabilidad
-porque atraviesan un conflicto, un drama humano, intransferible, que no
pudieron resolver por sí mismas- llegan en busca de protección, de
contención, de una respuesta y, muchas veces, también de una sonrisa",
aseveró. "Recordando que somos  institucionalmente  el poder llamado a
hacer justicia en cada caso sometido a nuestra decisión. La justicia 
como valor, como derecho humano y como necesidad. Tenemos la
posibilidad  de cumplir nuestro rol y función de pacificadores
sociales".

Identificó a los/as jueces/as NAF como "parte de nuestra historia y
del amor que sentimos por nuestro Poder Judicial como institución
facilitadora de justicia. Entendida como valor, como derecho de las
personas humanas y, trascendiéndolas incluso"; al tiempo que les
agradeció "el esfuerzo, la entrega y dedicación de este fuero especial
tan sensible de familias, niñeces y adolescencias, que requiere de
respuestas posibles en un tiempo razonable, las que debemos dar y
garantizar, aunque fueran a veces provisorias y revisables. La
ciudadanía nos pide las respuestas y el amparo judicial frente a cada
drama humano".

Luego reflexionó que "este ámbito está profundamente vinculado con
una realidad que todavía nos duele: las múltiples vulneraciones de
derechos humanos que seguimos viviendo en democracia y que debemos
mejorar y fortalecer". En ese marco, planteó: "Cuando uno siente que ya
no puede más, que ya no tiene las fuerzas necesarias para integrar un
fuero tan sensible y tan exigente, entonces también debe tener la
honestidad de decir: este ya no es mi lugar. Y encontrar la manera de
desarrollar sus potencialidades, sus funciones y su vocación de servicio
en otro espacio, dentro del Poder Judicial o en otros ámbitos sociales o
institucionales".


Después se refirió a su experiencia. Recordó sus doce años de
ejercicio profesional, particularmente vinculados con el fuero NAF, y
también su desempeño como jueza civil de primera instancia, cuando tenía
esa competencia "hasta la creación del fuero especializado, al que hoy
quiero rendir homenaje porque fuimos pioneros en su construcción".
"Recuerdo que a los jueces y juezas de aquel tiempo nos dolía
desprendernos de esas competencias, porque eran parte de nuestras vidas,
de nuestras responsabilidades, de lo que éramos y de lo que habíamos
elegido ser", evocó.

Y añadió: "Desde el Superior Tribunal de Justicia continuamos
teniendo instancias de revisión sobre estas materias y permanentemente
vuelven a plantearse causas, dramas y situaciones que afectan relaciones
personales e interpersonales tan sensibles y tan singulares". Luego
compartió una anécdota personal. Contó que, mientras se encontraba en un
local comercial, una vendedora se acercó para agradecerle. "Hace muchos
años, junto con mis hermanitos, usted nos escuchó, en una época en la
que todavía no existían, ni estaban legalmente reconocidos, el derecho
de niños, niñas y adolescentes a ser escuchados y el deber de
escucharlos. Usted nos recibió, habló con nuestros padres y los
convenció de que ese era el mejor camino. Gracias a eso tuvimos una
infancia feliz, y nuestros padres pudieron comprenderlo", recordó. Y
agregó: "Esa fue una de esas situaciones que nunca voy a olvidar". 

Al finalizar su intervención destacó la relevancia del acompañamiento
de las organizaciones sociales "que nos ayudan a ver, nos acompañan y,
con respeto, nos señalan aquello que hacemos bien y aquello que debemos
mejorar", sin las cuales, aseveró, "sería imposible tomar decisiones
verdaderamente justas y equitativas para cada caso concreto".

Finalmente expresó la relevancia del trabajo continuo de capacitación
y articulación  del poder judicial tendiente  a la protección integral
de las infancias  y adolescencias.

Sobre el IX Encuentro de la Red
Por su parte, Vilma Almirón
compartió la experiencia del IX Encuentro de la Red de Jueces y Juezas
comprometidos con los derechos de niñas, niños y adolescentes, impulsado
por UNICEF. Describió el funcionamiento de la Red, que cada año reúne
durante dos jornadas de intenso trabajo a jueces, juezas, ministras y
ministros de los superiores tribunales de justicia de todo el país,
designados por cada Poder Judicial, para intercambiar experiencias y
fortalecer las políticas judiciales destinadas a garantizar los derechos
de niñas, niños y adolescentes. 


Al referirse a la declaración conjunta del IX Encuentro, destacó
la importancia de sostener la Red como un espacio permanente de
reflexión e intercambio; profundizar la difusión de las buenas prácticas
para los operadores judiciales; fortalecer la producción y
sistematización de información sobre niñez y adolescencia; promover la
articulación entre los poderes judiciales y los organismos
administrativos; consolidar estrategias interinstitucionales para la
implementación de programas de justicia penal juvenil con enfoque
restaurativo; e impulsar reformas procesales que respeten los principios
de especialidad, especificidad, mínima intervención y reintegración
social.


Además presentó la guía y el trabajo de medidas alternativas, ambas elaboradas por Unicef.
La actividad concluyó con un activo intercambio entre las facilitadoras y jueces y juezas en torno a la relevancia del tema.

Fuente Area de Prensa PJCH